La innovación foodtech no se corresponde con el peso de la alimentación española

noviembre 12, 2020

GROGOS

Bioimpresión, Láser, Robótica

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Mila Valcárcel: En el caso de Cocuus, por ejemplo, aunque la parte visible actualmente es su actividad en impresión de comida 3D y con tecnología láser, la motivación para su selección llega por su desarrollo tecnológico en el ámbito del scaffolding, que es, básicamente, donde se sustentan las células para crecer en el proceso productivo de la industria de la carne cultivada, y este trabajo es algo absolutamente puntero a nivel mundial.Eatable Adventures, el hub de innovación especializado en el sector agrifoodtech, presentaba ayer su programa dirigido a start ups nacionales ‘Spain FoodTech Startups Program’, que cuenta con el apoyo tecnológico del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) y de instituciones como ICEX y Food for Life, y daba a conocer los seis proyectos seleccionados para esta convocatoria.

En paralelo, también lanzaba el primer estudio llevado a cabo en nuestro país sobre el estado del foodtech en España. Hoy entrevistamos a Mila Valcarcel, managing partner en Eatable Adventures, con la que hablamos sobre el momento que vive el ecosistema foodtech en nuestro país, sobre innovación abierta y sobre la oportunidad que representa este nuevo programa para start ups que ahora comienza.

Alimarket Gran Consumo: En el estudio que acabáis de presentar afirmáis que el 63% de las start ups nacionales con actividad en foodtech opina que la industria alimentaria no apoya la innovación abierta y al ecosistema start up. ¿En qué momento se encuentra actualmente la innovación abierta en la industria alimentaria nacional?, ¿y respecto a nuestros principales países competidores?

Mila Valcárcel: Estamos en una fase muy inicial. Actualmente la situación de la innovación abierta y la colaboración de la industria alimentaria con el ecosistema start up todavía no se corresponde con el peso de la alimentación en la economía de España. Hay algunas corporaciones que sí se están situando en posiciones de vanguardia, pero España sigue a la cola de Europa en el desarrollo de herramientas dirigidas a potenciar la innovación abierta. ¿Qué referente podíamos tener a nivel europeo? El ejemplo de Países Bajos quizás es el más interesante. A pesar de no ser el que más inversión de capital capta, sí vemos que la industria alimentaria juega un rol muy importante. Esto hace que las start ups holandesas no necesiten inversiones muy altas, porque encuentran un alto nivel de colaboración en la industria, ya sea funcionando como proveedoras, teniendo a la industria como cliente, o desarrollando proyectos conjuntos. Esta visión todavía no ha calado en España. El modelo holandés es muy interesante también por la relación que desarrolla con el mundo universitario, que marca la pauta del desarrollo tecnológico, y por la apuesta tan clara por parte del estado.

En los países de nuestro entorno hay una movilización superior y un uso de vehículos y de herramientas más sofisticadas enfocadas a la innovación abierta. Y hay un dato muy esclarecedor al respecto en España. Aquí, la tasa de inversión en I+D+i se ha reducido un 8% en los últimos años, mientras en el resto de Europa se ha incrementado un 38%, según un estudio de Cajamar. Es un dato muy relevante. ¿Qué es lo que dice la industria española?, ¿para qué voy a invertir en innovación si me van a copiar?, y esto también es muy importante. No se valora la innovación y los desarrollos que se hacen no se respetan. Es muy difícil trabajar con la industria alimentaria cuando el porcentaje de marca que hay en la distribución es muy bajo.

A.G.C.: También encontramos niveles de penetración del modelo hard discount y de las marcas de distribución muy importantes en países como Alemania o Inglaterra. Y sin embargo señaláis una apuesta más decidida por la innovación abierta también en estos mercados.

M.V.: Porque también hay una distribución suficientemente fuerte, donde tiene cabida el producto innovador. En el caso de Alemania o Inglaterra, junto al hard discounter, tienes una competencia muy alta que sí introduce innovación, con referentes como ‘Sainsbury’s’ en UK, por ejemplo. Por otro lado, el gasto en alimentación es mayor en estos mercados. Esto hace que haya una apuesta por la innovación en la industria, que además puede rentabilizar esta innovación en la exportación. La industria nacional, por contra, prefiere competir en precio en terceros mercados.

A.G.C.: El estudio afirma también que la media de inversión recibida por las start ups nacionales de foodtech -sin contar con ‘Glovo’- es de 0,6 M€. ¿Estamos muy lejos de la media de inversiones en países competidores?

M.V.: Sin incluir a mercados como EE.UU. o Israel, que distorsionan mucho la medición, las rondas medias en países como Francia o Alemania están en 1,6 M€, aproximadamente. Para nosotros esto tiene una doble lectura. Por un lado, está la madurez de las start ups. Las propuestas que reciben grandes rangos de inversión son aquellas que ya tienen una madurez en su desarrollo, que llevan en el mercado dos o tres años y tienen un claro componente tecnológico y un plan de negocio global. En España todavía encontramos que el 76% de las start ups se encuentran en una fase de inversión muy temprana. La segunda vertiente es el inversor español, que le pide a las start ups una tracción comercial, incuso en las fases iniciales, cuando por naturaleza en esas fases va a necesitar inversión sin tener tracción comercial. Esa es la principal diferencia entre lo que ven los ventures capital internacionales y lo que no ven los nacionales, la ventaja competitiva del desarrollo tecnológico. Y también hay inversores nacionales que todavía no consideran el foodtech como un sector tecnológico. Es un error de visión.

A.G.C.: Describes un escenario polarizado entre inversores nacionales e internacionales. ¿Están contribuyendo más estos segundos a cerrar el gap de inversión respecto a otros países europeos?

M.V.: Las principales operaciones en España han provenido de inversores internacionales. Por ejemplo, en ‘Glovo’ la mayor parte de la inversión es internacional. Nosotros estamos levantando ahora un fondo y lo estamos haciendo con inversores de fuera. En España no hay una apuesta por este sector, por desconocimiento, y esto es importante. Aquí sólo podemos destacar a actores como Moira Capital que, en términos de volumen e inversión, son los que están haciendo una apuesta más decidida.

A.G.C.: Siguiendo con vuestro estudio, afirmáis que el 60% de las start ups nacionales basan sus propuestas en la tecnología. ¿Está en línea con otros mercados?, ¿se desarrollan barreras de entrada suficientemente potentes para rentabilizar el esfuerzo?

M.V.: En España hay un nivel tecnológico altísimo, y eso es algo muy bueno para el sector foodtech, porque es lo que nos va a ayudar a posicionarnos a nivel internacional. Creo que estamos en línea o ligeramente por debajo de nuestros competidores más cercanos. Aquí hay un tema fundamental que entronca con esto y es de donde proviene esta tecnología. Ahora mismo en España el desarrollo tecnológico se hace desde dentro de la propia start up. Esto tiene un gap, y es que con niveles bajos de inversión, estos desarrollos son más lentos. Aquí vemos como la universidad y los centros tecnológicos tienen un papel limitado, mientras que en otros países el papel de estas instituciones es mucho más importante.

A.G.C.: Eatable acaba de anunciar las start ups que formarán parte de su programa foodtech. ¿Qué criterios se han utilizado para su selección?

M.V.: Los criterios más importantes son el equipo y el componente tecnológico. En el caso de Cocuus, por ejemplo, aunque la parte visible actualmente es su actividad en impresión de comida 3D y con tecnología láser, la motivación para su selección llega por su desarrollo tecnológico en el ámbito del scaffolding, que es, básicamente, donde se sustentan las células para crecer en el proceso productivo de la industria de la carne cultivada, y este trabajo es algo absolutamente puntero a nivel mundial. Por su parte, H2hydroponics, responde a la necesidad de muchos países de reducir su dependencia de las importaciones en materia de productos agrícolas, y lo que hace es plantear soluciones para cultivos indoor y cultivos verticales. O en el caso de Innomy, por ejemplo, están dedicados a la elaboración de alternativas vegetales a la carne a partir de micelio, y esta es una de las áreas de mayor crecimiento del plant based. Estamos en todos los casos ante tecnologías punteras y, además, con modelos de negocio absolutamente competitivos y un potencial de mercado global elevadísimo.

A.G.C.: ¿Cómo surge el programa ‘Spain FoodTech Startups Program’ y cuál es su propuesta?

M.V.: Llegamos a este programa un poco hartos de que las empresas españolas no estuviesen en las grandes ligas. Hay países en los que la alimentación tiene un peso menor y sin embargo cuenta con mayor número de start ups y, además, más potentes. Este es un programa dirigido a start ups de altísimo nivel, no un programa de aceleración al uso. Vamos a incorporar inputs adicionales muy importantes, como son, por ejemplo, la participación de expertos o mentores globales líderes en sus áreas de trabajo, o como es la internacionalización. Ahora mismo estamos en cerca de 60 eventos internacionales, desde Nueva York a Singapur, Israel, etc. Esta es la manera de captar clientes e inversión fuera de España, que es básico, y supone empezar a competir en las grandes ligas de sus negocios. En Anuga, por ejemplo, viene teniendo presencia un stand de start ups israelíes, y queremos que en la próxima edición también lo haya de start ups españolas. El trabajo va a ser muy intenso. También vamos a trabajar con el CNTA, para perfeccionar toda la sección tecnológica de sus propuestas, y eso también nos va a apoyar de forma muy importante para poder captar inversión. Y, desde luego, colaborar con el ICEX nos va a permitir tener una visibilidad en diferentes eventos muy importante.

Post by David Sanchez

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